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ENVENENAMIENTO POR THERAPHOSIDAE

Con su aspecto tan impresionante, las tarántulas de la familia de las Theraphosidae, conocidas también como migalas, inspiran miedo a muchas personas, mientras que otras se sienten atraídas por ellas. Pero peligrosas o no, estas fascinantes criaturas siempre despiertan el interés de quienes las conocemos de verdad.



PELIGROSIDAD DE LAS TARÁNTULAS
Muchas especies de la familia Theraphosidae se han popularizado como animales de compañía (mascotas) en muchos países. Dado que técnicamente todas las arañas (y por supuesto las tarántulas Theraphosidae) son venenosas, surge la cuestión entonces si la tenencia de estas criaturas puede comportar un peligro real para su cuidador, y hasta qué punto existe ese peligro.
En todo caso, no todas las tarántulas comportan el mismo nivel de peligro. Está claro que una Brachypelma smithi, especie tranquila y dócil, de movimientos más bien lentos y con un veneno débil, es mucho menos peligrosa que una rapidísima, agresiva y altamente tóxica Poecilotheria regalis, la tarántula ornamental de la India. Y es que, como en otros tantos tipos de animales (escorpiones, escolopendras, e incluso serpientes venenosas), hay que hacer distinciones.

Aunque algunas tarántulas, todas americanas, poseen pelos urticantes, que incluso algunas pueden llegar a lanzar a voluntad contra su agresor, éstos no los tengo en cuenta a la hora de determinar la peligrosidad de una especie, dado los efectos leves que producen, salvo casos excepcionales de alergia o hipersensilbilidad a su acción.
Es la toxicidad del veneno y sus efectos en humanos lo que aquí interesa, complementado con el carácter del animal (dócil/ agresiva, huidiza/ defensiva, etc) lo que lleva a una especie concreta a que se catalogue de peligrosa o no, pero dejando claro que incluso las consideradas más peligrosas, como las Cyriopagopus sp. (antes Haplopelma), o algunas arañas babuino (particularmente de los géneros Harpactirella y Pterinochilus), no resultan mortales para los humanos, y es que a fecha de hoy (escribo esto en julio de 2016), que se sepa, ninguna tarántula Theraphosidae ha sido mortal para el hombre, aunque bien pueden serlo para otros animales, como los perros (un estudio llevado a cabo en Australia mostró la alta toxicidad del veneno de algunas tarántula en perros), aunque también es cierto que modernos estudios han revelado que alguna que otra especie de estas tarántulas podría ser más peligrosa para los seres humanos de lo que inicialmente se había creído.

No existe mucha literatura científica sobre envenenamiento en humanos por Theraphosidae, aunque se conocen algunos casos de personas que han resultado mordidas por tarántulas de esa familia, a veces con resultados graves.
Los géneros más peligrosos son:
Poecilotheria (India, Sri Lanka)
Stromatopelma (Oeste africano)
Heteroscodra (H. maculata presente en Togo y Ghana)
Cyriopagopus (Tailandia, Birmania)
Pterinochilus (Kenia, Tanzania)
Selenocosmia (Asia y Australia)
También los géneros Lampropelma (Asia) y Pelinobius (África) contienen algunas especies particularmente peligrosas, como la "tarántula babuino rey" (Pelinobius muticus = Citharischius crawshayi), un gigante (90-110 mm de longitud del cuerpo) agresivo y fuerte y con un potente veneno que puede ocasionar dolorosos síntomas durante unos cuantos días.
Obsérvese que todos los géneros mencionados corresponden a tarántulas del Viejo Mundo, ninguno hay de América, el motivo es porque las Theraphosidae americanas rara vez se defienden mordiendo, y aún cuando lleguen a hacerlo, el veneno no suele ser demasiado tóxico, debido a que ellas cuentan con otro eficaz medio de defensa frente a sus enemigos naturales: los pelos urticantes, de los que carecen en cambio las tarántulas africanas, asiáticas y australianas.
Muchos de los géneros más peligrosos (Poecilotheria, Stromatopelma, Heteroscodra) contienen especies arborícolas, de movimientos muy rápidos.
También existen géneros Theraphosidae de América reconocidos con un cierto peligro, algunas por estar armadas de largos colmillos en los quelíceros, agresivas y/o de movimientos muy rápidos, tales como Theraphosa, Lasiodora y Pamphobeteus, y el género Sericopelma por su veneno. Cítense también especies del género Acanthoscurria, como A. gomesiana, que en Brasil causa accidentes con sintomatología básicamente local (dolor moderado a severo e hinchazón del miembro afectado).

Poecilotheria ornata, una tarántula reputada peligrosa por su veneno, agresividad y rapidez.

Síntomas comunes en mordeduras graves de Theraphosidae incluyen dolor local severo, dificultad para mover el miembro mordido, arritmia cardíaca, espasmos musculares, y dolor todavía existente varias semanas después. La presencia de síntomas sistémicos, y no sólo locales, siempre indican que el envenenamiento es grave y merece especial atención.

ESPASMOS MUSCULARES POR MORDEDURA DE THERAPHOSIDAE
Varios casos de envenenamiento en humanos por tarántulas Theraphosidae han tenido como síntoma dominante espasmos musculares, a veces generalizados, severos y persistentes.
En el año 2007 un hombre de 33 años de buena salud, que en su casa de Reino Unido tenía tarántulas como mascotas, sufrió una mordedura, en el dedo índice de su mano izquierda, de Lampropelma nigerrimum (una especie localizada en las islas de Sangihe, en Indonesia), Ornithoctoninae. Él ya fue mordido cuando tenía sólo 12 años por una Brachypelma smithi cuyo envenenamiento lo asemejó a una simple picada de abeja.
Síntoma más destacado: espasmos musculares severos y generalizados, tan intensos que hicieron imposible el suministro por vía intramuscular de la vacuna antitetánica. Los espasmos aumentaron gradualmente: pies, piernas, abdomen, pecho, boca y mandíbula. Estos espasmos eran frecuentes, casi constantes, y cada espasmo le duraba de medio minuto a tres o cinco minutos. En total los espasmos le duraron siete días (fueron en aumento hasta el cuarto día después de la mordedura, y a partir de ahí fueron declinando). No hubo fiebre.
Unos años antes, en 1988, también en el Reino Unido, otro aficionado a las Theraphosidae (un hombre sano de 35 años) fue envenenado por tarántula, en esta ocasión Pteronichilus murinus (tarántula babuino dorada); la tarántula le mordió en el dedo de una mano. Los primeros síntomas fueron dolor, edema y eritema. 22 horas después de la mordedura, el paciente desarrolló repentinos espasmos musculares en piernas abdomen y pecho.
Espasmos musculares severos también se han descrito después de mordedura de Poecilotheria regalis ("tarántula india ornamental"), como el caso de un hombre de mediana edad que en el año 2000 fue mordido por tal araña y padeció espasmos musculares locales (en la mano afectada) y persistentes.
En Marsella, a un ciudador de tarántulas le mordió una especie del género Poecilotheria y desarrolló fiebre, escalofríos, mialgia, espasmos musculares y dolor, aunque se recuperó en dos días.
En estudios realizados sobre envenenamientos en humanos por especies Poecilotheria se determinó que en el 58 % de los casos hubo espasmos musculares generalizados, que aparecieron unas 10 horas después de la mordedura, y que persistieron entre 1 y 14 días.
También se citan como síntoma dominante espasmos musculares seguidos de mordedura de tarántulas del Viejo Mundo, incluyendo géneros Eumenophosus, Selenocosmia y Stromatopelma.

Conclusión: a las grandes tarántulas Theraphosidae, no obstante su impresionante aspecto y tamaño, se las tiene por criaturas inofensivas o poco peligrosas. Envenenamientos graves en humanos por algunas especies (todas del Viejo Mundo) sugieren que esta creencia es equivocada y que a las Theraphosidae deberíamos mirarlas con más respeto. A fin de cuentas, el poder de su veneno también forma parte del misterio que las envuelve.

EL DOLOR COMO SÍNTOMA MÁS INMEDIATO
Una constancia en todas las víctimas de mordedura de Theraphosidae es el dolor que padecen, a menudo con severidad.
El dolor es el primer síntoma que aparece. Es un dolor casi instantáneo que llega a su punto máximo en muy pocos minutos, y puede durar varias horas, incluso más de un día si no se le pone ningún remedio. En algunos casos, particularmente en mordeduras de especies peligrosas, el dolor puede llegar a ser ardiente y palpitante.
Este dolor agudo que se experimenta puede ser atribuido, al menos en parte, a las toxinas presentes en el veneno (así, "vanillotoxinas" que han sido aisladas de venenos de las especies Psalmopoeus cambridgei y Haplopelma huwenum), pero probablemente otros factores también pueden intervenir en su etiología, como la misma lesión mecánica de los largos colmillos de las tarántulas, que no en pocas veces superan el centímetro de longitud.

EN BUSCA DE LA TARÁNTULA MÁS VENENOSA
Es difícil decir cuál es la Theraphosidae que, gota por gota, posee el veneno más tóxico, porque no existe mucha información al respecto. Por los efectos del envenenamiento observados en personas, algunas especies del género Poecilotheria deben de ocupar los primerísimos puestos.
Se menciona una especie en Sudáfrica de araña babuino, la Harpactirella lightfooti, que parece estar dotada de un potente veneno que en el ser humano causaría efectos sistémicos, pero este dato no parece estar confirmado.
El género Cyriopagopus, en Asia, también comprende algunas especies de las más venenosas. La especie Cyriopagopus hainanum (sinónimo de Haplopelma hainanum) es una de ellas: en estudios realizados, se ha determinado que su veneno contiene péptidos neurotóxicos llamados hainantoxinas, y que ese veneno causa la muerte de roedores en dosis bajas, lo que sugiere alta toxicidad del veneno, sin embargo sus efectos en el ser humano no están bien documentados. Esta tarántula se la encuentra en libertad en la isla de Hainam, en el sur de China. Una cercana pariente suya, la Haplopelma huwenum, tiene un veneno que ha sido bien estudiado por algunos investigadores que observaron que la mordedura de las hembras podía matar a un ratón en menos de 2 minutos, no conociéndose en cambio ningún caso mortal en seres humanos, al menos hasta la fecha (escribo esto en enero de 2017).
En Australia la especie Selenocosmia crassipes tiene un potente veneno, lo que puede explicar sus devastadores efectos sobre perros; precisamente más abajo detallo un estudio que se llevó a cabo en Australia sobre envenenamientos en perros por arañas Theraphosidae.

Conclusión:
Falta información. Se sabe que son varios los géneros de Theraphosidae que incluyen especies venenosas para las personas, todos ellos africanos, asiáticos o australianos, no en cambio del Nuevo Mundo, y si bien es cierto que los efectos de sus venenos pueden llegar a ser graves en las personas mordidas, no se conoce en la actualidad una sola especie de Theraphosidae, de las 900 que más o menos hay en todo el mundo, que pueda considerarse "mortal" para los seres humanos.

PRODUCCIÓN DE VENENO
Existe un estudio hecho con 27 especies de Theraphosidae en el que se mide la cantidad de veneno crudo ( o sea no liofilizado), medido en microlitros, obtenido de hembras por el método de la estimulación eléctrica.
Las especies de las que más veneno se obtuvo fueron las del género Poecilotheria, en particular Poecilotheria regalis con 57,9 microlitros; la toxicidad del veneno de estas arañas unido a la gran cantidad del mismo inoculado podría explicar la severidad de sus envenenamientos.
Selenocosmia effera, de Oceanía, obtuvo un valor de 51,0 microlitros. Otros datos: Phormictopus cancerides 41,5 Selenocosmia dichromata 35,3 Nhandu chromatus 28,8 Haplopelma lividun 26,5 Grammostola rosea 25,0 Stromatopelma calceata 24,1.
De la que menos veneno se obtuvo fue de la especie Cyclosternum fasciatum: sólo 8,5.

APARTE DEL VENENO
La mordedura de una Theraphosidae, incluso de las más benignas como Brachypelma smithi o Grammostola porteri, siempre puede comportar un cierto peligro. No es sólo el veneno. El efecto mecánico de los grandes colmillos pueden provocar heridas desagradables e infecciones. Tras una mordedura es necesario lavar la herida producida con algún antiséptico.
Las tarántulas babuino de la subfamilia Harpactirinae (Sudáfrica) tienen colmillos lo suficientemente largos (más de 6 mm) y fuertes como para penetrar en la piel humana. Los colmillos de muchas tarántulas pueden ser por lo menos tan largos como los de una serpiente venenosa.
Otro problema añadido puede ser la hipersensibilidad de la persona al veneno del arácnido, que aunque pueda ser escasamente tóxico, por este fenómeno de la sensibilidad alérgica o anafilaxia, se pueden presentar los síntomas mucho más graves, igualmente como ocurre en las picaduras de abeja o avispa, en las que personas alérgicas a las proteínas del veneno de estos insectos han llegado a morir por una sola picada.
Si la persona no sabe si es alérgica al veneno de la tarántula que pueda tener en el terrario de su casa, mejor absténgase de manipularla y así eliminar riesgos.

ENVENENAMIENTO EN PERROS
En Australia un estudio que se llevó a cabo analizó siete casos de perros mordidos y envenenados por tarántulas Theraphosidae ocurridos entre enero de 1978 y abril de 2002. Los perros eran de razas y tamaños diferentes, los había pequeños y otros mayores (el más grande pesaba 50 kg y tenía 4 años de edad, otro pesaba 40 kg y también tenía 4 años de edad).
Las tarántulas Theraphosidae responsables de los envenenamientos pertenecían a los géneros Selenocosmia y Phlogiellus.
Todos los perros murieron a consecuencia del envenenamiento, en intervalos de tiempo variables: de treinta minutos (perros pequeños) a poco menos de cinco horas (perro de peso 50kg), el perro que pesaba 40 kg murió dos horas después de la mordedura.
Ref: "Bites by spiders of the family of Theraphosidae in humans and canines", Geoffrey K. Isbister, J.E. Seymour, M. R. Gray, Robert J. Raven, septiembre 2002.

Conclusión: el estudio probó que el veneno de Theraphosidae es más tóxico en perros (y otros animales como gatos y pájaros) que en humanos (y es que el estudió también analizó nueve casos de envenenamientos en personas por Theraphosidae de los mismos dos géneros, también sucedidos en el tramo enero 1978 a abril 2002, con efectos escasamente graves, aunque el dolor local fue severo en al menos 4 casos y en uno de ellos se presentaron síntomas sistémicos: un malestar general que duró seis horas).

EPIDEMOLOGÍA
No existe mucha información sobre este tema, pero pueden señalarse algunas notas interesantes:
Primeramente que los accidentes ocurren muchas veces durante el manejo de estos animales, sean especímenes silvestres encontrados, o ejemplares que se tienen en cautividad.
En segundo lugar que parece que los machos, más nerviosos y proclives a morder que las hembras, causan más accidentes, así que cuidado con ellos.
Y tercero, que, en cautividad, las especies más terribles (Citharischius, Haplopelma, Heteroscodra, Poecilotheria, Pterinochilus, Stromatopelma) curiosamente causan pocos accidentes, porque al ser tarántulas agresivas y adoptar rápidamente posiciones defensivas, nadie se arriesga con ellas, reduciendo la probabilidad de accidente (mordedura), no así en cambio con las especies "dóciles" (Brachypelma albopilosum, Grammostola rosea), de las que nunca hay que fiarse.

CONCLUSIÓN FINAL
Todas las tarántulas Theraphosidae disponen de aparato venenoso y pueden inocular veneno, sin embargo pocas pueden considerarse peligrosas para el ser humano, incluso entre éstas no hay ninguna que realmente pueda considerarse capacitada para matar a una persona, al menos en condiciones naturales.
Sin embargo en este Blog he hecho especial hincapié en los casos más graves causados por algunas especies, porque son ellos los que justifican la investigación, pero dejando aquí claro que no son extensibles a todas las especies de tarántulas, sino antes al contrario: a una minoría de ellas, concretamente a las especies citadas.
El cine y la televisión a veces han dado una imagen de estos animales como seres horrorosos totalmente inmerecida y carente de verdad.
A las tarántulas debemos mirarlas como lo que realmente son: unas criaturas maravillosas que emplean su veneno sólo para cazar sus presas y poder alimentarse, y como sistema defensivo únicamente en última instancia, y que a excepción de unas pocas especies, la gran mayoría no constituyen un peligro real (en cuanto grave) para el ser humano.
Por algo será que muchas personas de distintos países, de ambos sexos y de todas las edades, han elegido tener, antes que cualquier otro animal, a una tarántula como su más preciada mascota.